Diciembre llega y de pronto todo empieza a avanzar muy de prisa; quiero hacer tantas cosas: tarjetas, dibujos, adornos, galletas, regalos y sin darme cuenta acabo por apenas empezar. Y es que de pronto los ánimos se esconden o se pierden entre tanto pensamiento y entre tanto mundo digital. Mi cerebro está ocupado deslizando videos, guardando otros tantos ¿Qué hago aquí? 🤔 Y entre tantos mensajes digitales, estresada por la rutina de la vida, por fin encuentro un espacio para estar con mis pensamientos y tomo una pausa. Reflexiono sobre toda esta maraña que de pronto son mis pensamientos y trato de desmenuzarlos, tranquilizando e inmovilizando por un ratito el sonido del tic tac del reloj. Tomo mi vaso térmico de color azul, abro la tapa y apenas puedo dar un pequeñísimo sorbo al té que me preparé hace 20 minutos, aún está hirviendo, no puedo beberlo, pero aquí está conmigo, habrá que esperar unos minutos más, vaya que salió bueno ese vaso. De fondo suena música de una lista que Spotif...
Reflexiones cotidianas de la vida