El 2026 avanza a pasos agigantados, no se detiene, así como mi vida. Desde hace una semana he retomado mis salidas a caminar, vaya que era imperante ponerme en movimiento. Recuerdo hace 3 años, mi condición era genial y no porque ahorita esté mal. Solo que en ese entonces podía hasta correr, y eso me hacía sentirme super bien. Hasta que un buen día se lastimó uno de mis pies, y me fue imposible continuar con la actividad. Cuando por fin mi pie estuvo mejor, un par de meses después, empezaron a llegar algunos otros malestares a mi cuerpo y entonces te atrincheras, buscando la forma de estar mejor. Ya no es lo mismo, ya tengo 50 años y aunque me siento bien físicamente, las recuperaciones de malestares me toman más tiempo que antes, agrégale las otras actividades de la vida cotidiana, y las emociones ¡ni se diga! También es tardado recuperarse de ellas. Y así, el tiempo pasa y cuando te das cuenta te acostumbras a una rutina que no necesariamente es la que buscas, regresan unas que ...
Diciembre llega y de pronto todo empieza a avanzar muy de prisa; quiero hacer tantas cosas: tarjetas, dibujos, adornos, galletas, regalos y sin darme cuenta acabo por apenas empezar. Y es que de pronto los ánimos se esconden o se pierden entre tanto pensamiento y entre tanto mundo digital. Mi cerebro está ocupado deslizando videos, guardando otros tantos ¿Qué hago aquí? 🤔 Y entre tantos mensajes digitales, estresada por la rutina de la vida, por fin encuentro un espacio para estar con mis pensamientos y tomo una pausa. Reflexiono sobre toda esta maraña que de pronto son mis pensamientos y trato de desmenuzarlos, tranquilizando e inmovilizando por un ratito el sonido del tic tac del reloj. Tomo mi vaso térmico de color azul, abro la tapa y apenas puedo dar un pequeñísimo sorbo al té que me preparé hace 20 minutos, aún está hirviendo, no puedo beberlo, pero aquí está conmigo, habrá que esperar unos minutos más, vaya que salió bueno ese vaso. De fondo suena música de una lista que Spotif...