El 2026 avanza a pasos agigantados, no se detiene, así como mi vida.
Desde hace una semana he retomado mis salidas a caminar, vaya que era imperante ponerme en movimiento.
Recuerdo hace 3 años, mi condición era genial y no porque ahorita esté mal. Solo que en ese entonces podía hasta correr, y eso me hacía sentirme super bien. Hasta que un buen día se lastimó uno de mis pies, y me fue imposible continuar con la actividad.
Cuando por fin mi pie estuvo mejor, un par de meses después, empezaron a llegar algunos otros malestares a mi cuerpo y entonces te atrincheras, buscando la forma de estar mejor.
Ya no es lo mismo, ya tengo 50 años y aunque me siento bien físicamente, las recuperaciones de malestares me toman más tiempo que antes, agrégale las otras actividades de la vida cotidiana, y las emociones ¡ni se diga! También es tardado recuperarse de ellas.
Y así, el tiempo pasa y cuando te das cuenta te acostumbras a una rutina que no necesariamente es la que buscas, regresan unas que otras inseguridades y entonces resulta difícil ponerse en movimiento.
Cuando empezó el 2026 dije: este año será mejor que el pasado; lograré muchas cosas. Así que empecé con pequeñísimas rutinas de ejercicio en casa, y aun así no había nada que me impulsara a salir y caminar.
Pero un buen día (la semana pasada), me sentí con energía, con fuerza (quizás sane emocionalmente), y dije: yo puedo, soy una triunfadora. Así que me anime y salí a caminar, me puse en movimiento y mis piernas vaya que lo agradecieron, me he sentido fuerte y en consecuencia una triunfadora.
Ayer que salí a caminar hacía bastante viento 🍃y se sentía muy fresco. Ahhhh, la sensación del aire en mi cara 🌬 es algo que siempre me ha encantado. Entonces, recordé aquellos días cuando viajaba en auto en la carretera que va de Tijuana a Ensenada, abría la ventana y el viento golpeaba en mi rostro de una manera que me ponía inmensamente alegre, mientras admiraba lo hermoso del mar. Wow, era feliz y no tenía idea de ello.
La felicidad no es una constante, es efímera, pero puedes conseguirla a cada rato, solo es cuestión de tener bien abiertos los ojos del corazón. Porque ciertamente la felicidad viene en esos pequeñísimos detalles que muchas veces dejamos pasar.
Quiero estar bien y para lograrlo necesito ponerme en acción. Es difícil encontrar la motivación o la energía, más no es imposible. Cuando se quiere, se puede. Y es que nos flagelamos tanto deseando las cosas del pasado y nos lamentamos el no haber mantenido lo que tuvimos: una buena amistad, una buena relación, una buena condición física, que se yo, tantas cosas, y mientras lamentamos eso el tiempo avanza y cuando ya nos cansamos de tanto lamento, entonces nos queremos poner en acción y descubrimos que: ¡Ah caray! ¿¡Tanto tiempo ha pasado ya!? jajaja 😅😅😅. Pero bueno, como decía el Chapulín Colorado: "Calma, calma que no panda el cúnico". Por que siempre hay un hoy, y hoy es un buen día para comenzar.


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