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¿Hablar o escribir?

Aire

Por allá en el año 2021, despuecito de pandemia, cuando todos estábamos "encerrados" en casa, las puertas de Spotify se abrieron para todas aquellas personas que quisieran hablar. Una de esas personas fui yo 🙋‍♀️.

La emoción se apoderó de mi y decidí comenzar mi aventura haciendo un podcast (ahhhh, que importante suena eso), sí, ese que ya conoces llamado: Aire, el mundo de Gaby.

Tenía el micrófono, el entusiasmo y creo que también la voz. Yo solo quería, como siempre jajaja, compartir un millón de cosas de la vida. Así que escoger temas para mi fue muy sencillo. Por cierto, al día de hoy mi podcast cuenta con 155 episodios, ¡Bastantes! 🎙️

Súmale que si eres una persona disciplinada y dedicada, eso logrará que la actividad se vuelva muy productiva. Pero ojo ahí, eso no quiere decir: ganancias, aka dinero 💵.

Por tanto, cada semana puntualmente durante 4 años, había un episodio nuevo todos los lunes a partir de las 05:00 horas. Así era el ritmo que yo misma me impuse, eso me mantenía bastante ocupada; haciendo la investigación, desarrollando el tema, grabando el tema, posteriormente publicarlo y por último, darle su publicidad. ¡Que productiva! 😁

A mediados del año 2024, asistí virtualmente a un taller/seminario/plática impartida por personal de Spotify para orientarte en cómo monetizar tu podcast. (Ya recordé el nombre: webinar 😁). Pronto me di cuenta que eso no era para mi; para poder ganar dinero pues se trata de poner publicidad. Así que bueno, olvidé ese asunto de la monetización.

Mi mundo

No, esta reflexión no va sobre monetizar, sino de algo que redescubrí recientemente.

Desde el año pasado la actividad en mi podcast ha estado decreciendo, quiero decir que aunque sí publico episodios nuevos no han sido con la misma constancia que en años anteriores.

Algo cambió; los medios, el interés, la motivación, la energía, ¡la vida! Circunstancias que sin querer han logrado que las cosas que me gusta hacer no encuentren ese trampolín energético que es necesario para poder hacerlas.

En todo este círculo de asuntos cambiantes, jajajaja, por llamarles así, me descubrí regresando a mi blog, sí, continuo escribiendo.

Como te comenté en el Episodio 96 de mi podcast, tengo este blog en Blogger de Google, desde el año 2008, cuando eso de escribir en blog estaba de moda. Nota al margen: esto de tener ya 50 años me ha permitido estar presente en todas las cosas digitales que han y están de moda, no todos tienen este privilegio 😝.

Te decía, aun conservo este blog desde aquellos ayeres, y resulta que me sigue gustando escribir.

¿Hablar o escribir?

Desde que estaba en la secundaria, recuerdo que me ha gustado escribir. Así que es algo que brota con naturalidad. En cambio hacer el podcast es algo diferente, pueden ser las mismas ideas, en vez de escritas habladas, pero en realidad la sensación al hacerlo es muy distinta.


Escribir es un excelente ejercicio para la mente, y vaya que tengo historia escribiendo desde que estoy en la primaria; escribía muchas cartas postales a varios de mis compañeritos, en ocasiones no sabía que decir, pero si recuerdo que empezaba poniendo la fecha y el nombre de la ciudad en donde vivía en ese momento, jajaja, el saludo y en el desarrollo de la carta en ocasiones me atoraba, pero al final decía cosas, quizás sin mucha importancia, después venía la despedida y mi nombre. Claro a eso agregale mi gusto por los stickers, calcomanías, pegatinas y mi amor incondicional por los colores, las plumas, pues entonces mis cartitas quedaban rebonitas ❤️, jajajaja, eso digo yo.

A pesar de ello, nunca lleve un diario personal. Fue hasta el año 2022 que por fin me decidí a comprar un cuaderno específicamente para hacer un diario, y así lo he hecho desde entonces, pero además del diario en físico, me gusta de vez en cuando hacerlo a través de este medio digital.

Hablar, es curioso, no se me da mucho. 😅😅😅 Lo sé, quién va a creerme eso😝, tengo hasta un podcast. Pues sí, hablar o grabar un podcast es muy distinto.

Dirigirte con tu voz a alguien más allá de tus pensamientos, es algo delicado. Nuestras palabras, nuestra voz, el mensaje; es algo que impacta en aquellos que nos escuchan. Por tanto, es importante todo aquello que decimos, pues nunca sabremos de qué manera dejamos huella en otros.

Hacer un podcast, hablar, requiere de hacer una buena investigación, desarrollar el tema, y dejar que fluya al poner tu voz. Sin embargo, de pronto me asalta la duda de que si lo que estoy diciendo en realidad sirve de algo o por qué lo estoy diciendo. Como menciono, lo que decimos impacta. Sumale a esa responsabilidad el hecho de que, como que en nuestra cultura no existe eso llamado: retroalimentación. Y si la hay es en realidad muy poca. Nuestra realidad de vida es tan acelerada con todo el asunto de las RR SS, que nunca "tenemos tiempo", para leer, para escribir, mucho menos para dar una retroalimentación a aquello que nos impresiona. ¿En verdad tenemos tanta prisa?

Aunque no es queja, sé que suena como a queja, es uno de los factores que van desanimando en continuar realizando ciertas actividades. Además de muchos otros factores; como los cambios de salud, el paso de los años, y ese ritmo que la inteligencia artificial, los medios digitales y toda esta tecnología que actualmente vivimos, orillan a que actividades fascinantes y básicas como leer o escuchar, se conviertan en acciones aburridas.

Transmitir

A final de cuentas se trata de dejar huellas. Un día cercano o lejano, partiremos a otro plano, y ni cuenta nos daremos, ni sabremos que pasará con todo aquello que dijimos o hicimos, pero en el aquí mientras tenemos consciencia, lo más importante es dejar mensajes.

Cada uno de nosotros vivimos a nuestro ritmo, cada uno atravesamos por circunstancias distintas, pero al final, todos vivimos una vida. Y, es importante que todo eso que adquirimos en el trayecto, una vez analizado y comprendido, podamos transmitirlo.

Así pues (para que suene chispa), mi intención siempre será esa: sentir que todo está bien, ver la sonrisa de otros, saber que hay felicidad en los corazones, creer que dejo huellas bonitas, ya sea hablando o escribiendo. Imaginar que cuando ya no esté en este mundo terrenal, algo de lo que hice será recordado, valorado, aplicado e incluso retransmitido.

Suena utópico, pero ¿Qué es la vida? Un sueño. ...y los sueños, sueños son.



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