Diciembre llega y de pronto todo empieza a avanzar muy de prisa; quiero hacer tantas cosas: tarjetas, dibujos, adornos, galletas, regalos y sin darme cuenta acabo por apenas empezar. Y es que de pronto los ánimos se esconden o se pierden entre tanto pensamiento y entre tanto mundo digital. Mi cerebro está ocupado deslizando videos, guardando otros tantos ¿Qué hago aquí? 🤔 Y entre tantos mensajes digitales, estresada por la rutina de la vida, por fin encuentro un espacio para estar con mis pensamientos y tomo una pausa. Reflexiono sobre toda esta maraña que de pronto son mis pensamientos y trato de desmenuzarlos, tranquilizando e inmovilizando por un ratito el sonido del tic tac del reloj. Tomo mi vaso térmico de color azul, abro la tapa y apenas puedo dar un pequeñísimo sorbo al té que me preparé hace 20 minutos, aún está hirviendo, no puedo beberlo, pero aquí está conmigo, habrá que esperar unos minutos más, vaya que salió bueno ese vaso. De fondo suena música de una lista que Spotif...
Si te contara todas las cosas que me enamoran, no cabría tanta felicidad en tu corazón 💖. Suena exagerado o quizás a broma, pero te aseguro que es real. Cuando pienso en todas las cosas que me enamoran se me llena el corazón de felicidad. Siento una alegría que se desborda en mis pensamientos y mis latidos comienzan a danzar porque los recuerdos de todas las cosas que me enamoran van dictando un baile maravilloso de hormonas de felicidad, llamadas: serotonina, endorfina, dopamina y oxitocina . El amor que genera mi ser no solo es hacia las personas, me enamora un atardecer, así como una nube hermosa. Me enamora ver a los pajaritos bañarse o revolcarse en la tierra me super enamora verlos, me enamora el canto de la matraca del desierto o escuchar el trinar de los tordos bebé, dándole lata a su mamá para que les alimente. Me enamora escuchar la risa de alguien, me enamora ver la carita de Minnini, me enamora ver la alegría de las personas. Me enamora salir corriendo a ver pasar el avión...